LO ULTIMO
Home / Mundo / Actualidad / Los voluntarios reconstruyen Ecuador
Un hombre mira su móvil en Portoviejo, Ecuador. AFP
Un hombre mira su móvil en Portoviejo, Ecuador. AFP

Los voluntarios reconstruyen Ecuador

Son jóvenes, adultos, hombres, mujeres, comunes y corrientes, quienes apostaron por levantar a Ecuador durante la crisis humanitaria generada por el terremoto del pasado 16 de abril. Una sacudida de 7,8 grados Richter devastó casi en su totalidad a ciudades de las provincias costeras de Manabí y Esmeraldas. Fue ahí cuando miles de ecuatorianos se unieron para dar respuesta a quienes más lo necesitan. Casi un mes después del desastre, las estrategias de ayuda ciudadana no cesan, mas bien se perfeccionan e intensifican.

Las redes sociales jugaron un rol determinante en el desarrollo de cruzadas solidarias que gestionan la atención a los damnificados. La colaboración va desde la donación y entrega de víveres y artículos de primera necesidad, pasando por la construcción de refugios temporales, hasta estrategias de prevención de violencia sexual en situación de vulnerabilidad.

Todo empezó la noche del sábado 16 de abril. Tras el movimiento telúrico que alarmó al país, las redes sociales fueron el principal espacio de difusión de información. Los medios de comunicación tradicionales no ofrecían mayores detalles de lo ocurrido, mientras que Facebook y Twitter eran las ventanas para dimensionar la magnitud del desastre que acabaría con la vida de más de 650 personas y dejaría a otras 29.067 sin vivienda. En ese momento los ciudadanos se volcaron a atender las zonas de desastre, alejados de cualquier filiación o doctrina política.

Juan Cristóbal Lira y su hermano Martín fueron dos de los voluntarios que desde Facebook empezaron a gestionar la ayuda. Los hermanos quiteños acostumbran viajar a Cojimíes (Manabí) y mantienen vínculos de amistad con los pescadores de la zona. Tras el terremoto, lograron contacto telefónico y supieron de la gravedad en los alrededores. “Los pescadores nos dijeron que la gente estaba aterrada y en muy mal estado”, recuerda Juan Cristóbal. Esa conversación los motivó a movilizar la entrega de donaciones para los afectados.

El poder de las redes

Martín Lira es propietario de un restaurante al norte de Quito y la noche del seísmo publicó una imagen en Facebook indicando que había damnificados que requerían ayuda. Es así que ‘La Burguesa’ se convirtió en uno de los primeros sitios de acopio. Al día siguiente, el domingo, empezaron a recibirse las donaciones. La meta -planificada en conjunto con otro amigo, Tomás Espinoza- era llenar dos camionetas con víveres y artículos de primera necesidad para conducirlas hacia el sitio del desastre. Durante el domingo y lunes recibieron ropa, comida, agua y medicinas.

Juan Cristóbal, publicista de profesión, reconoce que todo fue espontáneo y ninguno de los involucrados tenía experiencia en gestiones similares. La tarde del lunes 18 de abril el éxito de su iniciativa se midió en dos contenedores llenos de donativos, cada uno de 48 pies. La madrugada del martes uno salió con destino a Manta y otro a Cojimíes. Para ese momento ya eran cientos los fallecidos y miles los damnificados.

Una caravana de aproximadamente 60 vehículos y 100 voluntarios también se movilizó para atender la entrega de ayuda in situ. En Cojimíes, un señor prestó su propiedad para que funcione como centro de operaciones. La hacienda cuenta con una pista de polo y un cobertizo con bodegas donde se armó la logística para abastecer a las zonas de Pedernales (Manabí) y Chamanga (Esmeraldas).

Los voluntarios clasificaron y armaron ‘kits de ayuda’. Se entregaron aproximadamente 600 bolsas de 6,8 kilogramos cada una e incluían arroz, enlatados y artículos de primera necesidad. En total, se facilitaron tres toneladas de alimento y 2.000 galones de agua (alrededor de 527 litros de agua). Todo en una sola jornada.

A ese primer grupo de voluntarios se sumó Steven Lozano. El estadounidense, nacido en Colorado, está radicado en Quito hace tres años. Él hace carpintería, tiene una pequeña empresa Greenwood Builders, y decidió viajar hasta el epicentro del desastre para construir refugios temporales. A su misión se unieron 30 constructores más. Con materiales como madera y bambú construyeron un albergue en Pedernales, Jama y Canoa. En dicho balneario murieron 36 personas y un 60% de las edificaciones colapsó. La meta del ‘gringo’, como le llaman, es hacer lo mismo en otras zonas. Sobre todo en las poblaciones pequeñas de la costa donde muchos damnificados improvisan su vida en carpas, al pie de las carreteras.

Proyectos vía ‘crowdfunding’

“Steven no para y no piensa parar. Reconstruir se transformó en su tarea de vida”, comenta Juan Cristóbal. Para lograrlo, reciben donaciones de materiales y herramientas de construcción. Desde Nueva York se inició el crowdfunding The Ecuadorian Shelter Initiative para sostener el proyecto.

Paralelamente, mientras partían estas iniciativas desde Quito. En Guayaquil sucedía lo mismo. A través de Twitter, Karla Morales empezó a liderar una red de ayuda de dimensiones, hasta ese momento, insospechadas. La noche del terremoto, la abogada y activista de Derechos Humanos escribió un tuit convocando a sus seguidores a donar para los damnificados. Convirtió su casa en un centro de acopio y para la tarde del domingo llenó 28 camiones, destinados a las zonas afectadas. Una semana después, la guayaquileña ha realizado más de 200 viajes con donativos, que incluyen trailers, contenedores y 80 vuelos de avionetas. Pero su cometido no termina ahí.

Fuentes: http://www.elmundo.es/internacional/2016/05/11/57336b64e2704ee3568b45b0.html

Commentarios

commentarios

Sobre Damian Nogues

Deja un comentario